miércoles, 14 de noviembre de 2012

VISITANDO LA CAPIRUCHA (3) - LA UACM


Hoy vamos a hablar de  la “famosa” por inútil Universidad Autónoma de la Ciudad de México y que, además, por la ubicación de sus oficinas administrativas en la calle de Eugenia, provoca un serio problema de circulación cada vez que, a lo largo de casi 80 días, los alumnos y agregados, que nada tienen que ver con la bronca, se manifiestan bloqueando la vialidad.
Precisamente el día que vimos el encuentro improvisado e inesperado de box que le platiqué el lunes, tuvimos que pasar por la congestionada calle de Eugenia, lugar donde se encuentran las oficinas administrativas y Rectoría de la UACM, exactamente a la hora en que el plantón nos obligó a dar un rodeo que nos llevó a nuestro destino 30 minutos más tarde de lo previsto pero que, al final de cuentas, nos permitió ver de cerca, digamos que en ring-side, la pelea.
Pero vamos a lo que hoy nos ocupa ya que lo que muchos capitalinos se preguntan es ¿Para qué sirve una institución académica cuyo costo anual es de 856 millones de pesos, con cabida para 18 mil estudiantes y  dando empleo para mil 810 profesores y trabajadores, pero que sólo ha logrado titular a 40 estudiantes en 11 años?
Dice Pepe Cárdenas que la respuesta podría ser muy simple.
La Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) es un elefante blanco… y además carísimo. Sirve para la grilla y el reparto de huesos y prebendas. Fue un invento más del populismo de Andrés Manuel López Obrador para ganar espacios, y votos. Y yo le concedo razón.
Según otros, el problema de la UACM expresa la pugna histórica entre quienes pretenden profundizar un modelo educativo popular y quienes aspiran a malograrlo. Es una respuesta humanista al empeño mercantilista de la educación en la que sólo sobreviven los más aptos. Es una confrontación ideológica entre dos modelos educativos: el de la izquierda, y su genuino compromiso con la sociedad, y el de la tecnocracia, empeñada en desarticular al estudiantado como un factor de movilidad social.
Durante una década estuvo al frente de la UACM el rector Manuel Pérez Rocha, quien cumplió al pie de la letra la consigna educativa lopezobradorista y a cambio recibió un suculento presupuesto sin rendir cuentas a nadie.
A la salida de Pérez Rocha llegó la académica Esther Orozco y, en sus primeras declaraciones, denunció haber encontrado un alumnado “fosilizado”, escasez de egresados, deficiente calidad del profesorado. Calificó como “fraude educativo” el sistema abierto y permisivo que operaba en la institución creada por López Obrador, más para fines políticos que académicos. La nueva rectora de inmediato entró en conflicto con los intereses lopezobradoristas.
Desde luego que los aludidos exigieron la renuncia inmediata de Esther Orozco. La acusaron de dictadora, corrupta, fascista, racista y machista. La disputa se complicó por la intervención de Panchos Villas y otros grupos del pejismo duro. Total, la UACM está “parada” desde hace 78 días.
Este domingo las partes en pugna se comprometieron a un diálogo, siempre y cuando la rectora renuncie a cualquier acción legal contra aquellos que tienen tomados los cinco planteles… y contra los golpeadores que el jueves de la semana pasada irrumpieron armados con palos y tubos en las oficinas administrativas. En pocas palabras, la rectora ha de aceptar la impunidad.
El saliente gobierno de Marcelo Ebrard hace como que hace pero no hace nada para solucionar este problema y prefiere dejar esta bomba de tiempo en manos de su sucesor y, mientras tanto, adopta el papel de mediador y argumenta la autonomía de la UACM para evitar una intervención de la fuerza pública. En pocas palabras, juega a patear “el bote” de aquí al final de su sexenio. Mientras tanto los empleados administrativos, los de intendencia y los maestros, siguen esperando cobrar su sueldo y parte de aguinaldo que, por derecho y ley, les corresponde.
Mientras todo va y viene, los 18 mil estudiantes de la UACM ya perdieron el semestre. ¿En ese afán termina aquella urgencia de Andrés Manuel por crear nuevos espacios universitarios para atender la creciente demanda de los jóvenes egresados del nivel medio superior en la capital del país?

Hace unos días, usted que nos hace el favor de seguirnos en EL AJUSTE lo que mucho agradecemos, recordará que platicábamos de la regularización de la “motita” en este país, los pros y los contras.
Hoy le voy a contar que el presidente uruguayo, José Mujica, dice que en sus 77 años de vida nunca fumó marihuana.
Pero si se aprueba un proyecto de ley que han redactado legisladores oficialistas, es posible que en un futuro el Estado que encabeza Mujica deba regular la producción y venta de esa droga a consumidores. ¿Y será entonces que don José pensaría en darse un “toquecito”?
Si bien el mandatario asegura que “era más bien contrario” a esa legalización, él mismo terminó impulsando la idea de legislar. “Lo de México me sacudió el alma”, indica Mujica en alusión a la violencia desatada en ese país por los carteles del narcotráfico. “Lo que me asusta es el narcotráfico, no la droga”, sostiene. “Y por la vía represiva es una guerra perdida: se está perdiendo en todas partes”.
El proyecto de ley, que este martes fue presentado a la bancada de diputados del gobernante Frente Amplio y el jueves se presentará a la oposición, propone que el Estado uruguayo regule la producción, distribución y venta de cannabis en el país.
También admite que particulares lo cultiven para su propio consumo, según redactores del texto.
Mujica dice que su intención es evitar que los consumidores de marihuana traten con vendedores que los inducen a probar pasta base de cocaína, una droga que, asegura,“está pudriendo a la muchachada común y corriente y la más pobre. Además me envenena, porque cada vez tengo que gastar más plata en policía, en cárceles y en las consecuencias. Y no tengo plata para atender a los enfermos”.
Su idea respecto a la marihuana, cuenta, es identificar “cuando el tipo se pasa de la raya y decirle: ‘m’hijo, usted se tiene que internar o hay que cuidarlo’. Y no tenerlo en el mundo clandestino y tratar como a un delincuente a un tipo que tiene una adicción y en el fondo tiene una enfermedad. No le puedo regalar enfermos al narcotráfico”.
Pero admite que su propuesta genera resistencias en la sociedad uruguaya “Uruguay es un país pacato, de viejos. La mayoría somos viejos y de tendencia conservadora. Uno le dice a la gente ‘regularizar la marihuana’ y te empiezan a mirar, ¿no? Como si fuera una cosa del diablo. Es todo una exageración. En realidad el cannabis tuvo que ver con el descubrimiento de América. El cannabis se usaba para hacer las velas y para hacer estopa de tapar las hendijas de los barcos. Ha acompañado toda la epopeya en el Nuevo Mundo. Merece que lo tratemos con más respeto y conocerlo mucho más. Estamos luchando contra el prejuicio. Esto tampoco se puede instrumentar pasándole por arriba al país”.
Legisladores opositores han expresado su rechazo a la iniciativa oficialista, que sin embargo podría ser aprobada con los votos del gobernante Frente Amplio, una coalición de izquierda que tiene mayoría parlamentaria. Hasta ahora la ley uruguaya permite el consumo de marihuana pero prohíbe su comercialización.
El proyecto de ley plantea crear un organismo que regularía el mercado local de cannabis y definiría con el gobierno si dará licencias al Estado o a particulares para producir, distribuir y vender la droga, dice el diputado oficialista Sebastián Sabini.
El texto prevé un máximo de venta de 40 gramos mensuales por adulto registrado para comprar y también admite el cultivo para consumo individual en casas (hasta seis plantas por hogar) y clubes (con hasta 15 miembros y hasta 90 plantas).
Mujica sostiene que sería posible “hacer trazabilidad” de la marihuana que venda Uruguay para evitar que el producto sea exportado a otros países.
“Yo le puedo vender a usted equis cigarrillo y si eso aparece en Brasil yo a usted lo hago responsable”, señala Mujica.
“No queremos joder a los vecinos (…) ni puedo permitirme el lujo de que vengan los pichicateros (drogadictos) de por ahí a dársela acá. ¡No, estamos fritos con eso, porque sería de nunca acabar!”
En este punto quiero dejar bien claro que en EL AJUSTE no estamos promoviendo ni el cultivo, ni el consumo ni mucho menos la venta de mota no, simplemente remitimos a su consideración y análisis un problema que en nuestro país se ha salido de las manos de las autoridades y que, con la premisa de que “todo lo prohibido es más atractivo”, merece ser tratado con renovada visión para encontrar una solución a este añejo problema que ha costado muchas vidas, que se ha vuelto un problema de salud entre la juventud y que debe ser atendido cuanto antes para evitar que la drogadicción avance y le de al traste al futuro de muchos chavos que por darse “un toquecito” o meterse “un pase” se metan en serios problemas que pudieran llegar al homicidio con tal de conseguir unos billetes para comprar drogas. ¡He dicho!.

Por hoy vamos dejándolo aquí, nos vemos mañana cuando tengamos un número más de EL AJUSTE DE CUENTOS pero ahora y por favor no le haga usted más al cuento, en este país todavía no es legal el ponerse “chachalaco”, mejor póngase a trabajar, no vaya siendo la de malas y le agarren fumando su “churrito” porque entonces sí que ya la…

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