martes, 11 de noviembre de 2014

EL CANSANCIO DE MURILLO - ROBERTO CARLOS - LO DIJO SOLALINDE - NESTOR GARCÍA

Cuando Jesús Murillo Karam, en conferencia de prensa, dijo “ya me cansé” sin saberlo prendió todas las alarmas, puso a todos en movimiento y, sobre todo, le dio “viento al papagayo” de la especulación acerca de su permanencia, al frente de la Procuraduría General de la República, logrando que sus detractores, que son muchos, se frotaran las manos.
Sin embargo Murillo Karam explicó por qué dijo “ya me cansé” en la conferencia de prensa sobre los pormenores del caso Ayotzinapa, y aseguró que, si dijo lo que dijo, fue porque está “harto de la violencia en el país”.

En entrevista, en el noticiero matutino, con Carlos Loret de Mola, el procurador intentó explicar que dijo esa frase porque siente impotencia frente a la tragedia y que estaba muy desvelado: “Cuando dije ‘estoy cansado’ es que estoy cansado de eso: estoy cansado de una violencia brutal. Lo he vivido, lo tengo todos los días. Sí me cimbra. Además de que tenía yo 40 horas sin dormir”
Loret de Mola le preguntó si fue una mala frase. A lo que el procurador respondió que era la verdad, que estaba cansado y que la volvería a decir: “No tengo por qué decir mentiras. Soy tan humano como cualquiera, y también me canso. Llevo 30 días durmiendo cuatro horas, y ese día tenía 40 horas (despierto). Además, venía yo de Chilpancingo, donde la verdad cuando los oyes (a los padres de familia) te estremeces ante la impotencia de no poderles dar una verdad inmediata”
En otra entrevista para Radio Fórmula, reiteró que su cansancio se debía a las prolongadas horas sin dormir y que las preguntas de los medios eran muy repetitivas: “Yo no poso, yo digo la verdad, y en ese momento tenía yo 40 horas sin dormir, y además ya las preguntas estaban siendo muy repetitivas y mis respuestas empezaban a ser en ese sentido. Sí estaba muy, muy cansado, y cuantas veces esté cansado lo vuelvo a repetir porque no tengo que engañar a nadie; soy humano como todos”.
Desde luego que la gente se reapropió de la frase para externar las cosas que nos tienen cansados como mexicanos, se transformó en el símbolo del hartazgo social.
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Cuando me enteré no pude menos que preguntarme y preguntarle a usted por si tiene alguna respuesta ¿Qué está pasando en este país? ¿Qué les pasa a los “funcionarios” de este país? ¿Piensan que el fuero les alcanza para cometer toda clase de fechorías y barbaridades?
Este es el finísimo Roberto Carlos

Le pregunto porque resulta ser que Andrea Coutiño Pérez, de 28 años de edad, resultó con quemaduras en todo el cuerpo, luego de que su ex pareja Roberto Carlos Ruiz Ruiz, director del área de Prevención del Delito del Ayuntamiento de La Concordia, en Chiapas, le roció gasolina y le prendió fuego, aparentemente por celos.
Roberto Carlos Ruiz llegó hasta el domicilio particular de la víctima, en donde, de acuerdo con la Policía Municipal del lugar, habían empezado a discutir, lo que derivó en que le rociara gasolina; sin embargo, la mujer abrazó en ese instante a su ex pareja, quien resultó también con quemaduras.
Actualmente, Andrea Coutiño Pérez recibe atención médica en el hospital regional de la capital y reportan su estado de salud como grave. En tanto, Roberto Carlos Ruiz Ruiz se encuentra hospitalizado en el mismo lugar; sin embargo, está en calidad de detenido.

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Siempre polémico por su carácter “muy echado pa´lante”, por decir lo que otros se niegan a decir pero todo parece indicar que, en el caso de Ayotzinapa, el padre Alejandro Solalinde tenía razón. Fue el primero en decir lo que había sucedido con aquellos estudiantes, niños todavía, que anhelaban ser normalistas. Nadie lo cuestionó por faltar a la verdad, pero se le fueron a la yugular por “la poca sensibilidad” con los familiares, quienes de manera perfectamente lógica y entendible, no aceptarán la muerte de sus hijos mientras no existan las pruebas científicas que la corroboren plenamente. Al ver que su declaración había causado revuelo el padre Solalinde, de forma ejemplar, pidió disculpas. Pero no mintió, como sacerdote no puede, o no debe, mentir. No pudo ampliar su declaración, imagino, porque los macabros hechos le fueron revelados en secreto de confesión. No pudo dar más detalles a la PGR por el “carácter de su profesión”, como lo informó el procurador Jesús Murillo Karam.
No es la primera vez que en esa barranca se asesina, declaró uno de los detenidos y presunto autor material de la incineración de los 43 normalistas.
El viernes pasado, escuchamos, en silencio y horrorizados, la crónica de la reconstrucción de hechos que presentó Murillo Karam. De lo que estamos seguros, dijo el procurador general de la República, es que en ese lugar (en el basurero de Cocula) hubo un homicidio masivo. No hay duda.

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Néstor García Canclini (La Plata, Argentina, 1939) piensa que México aún no ha llegado a la barbarie, pero sí que ya es tiempo de pensar en crear una “comisión de la verdad internacional, independiente” que ayude a saber “¿qué está pasando?”. El filósofo y antropólogo tiene sus afectos puestos en el país, a él decidió exiliarse en 1976 y a pesar de las dudas, ha elegido quedarse: “hay una responsabilidad hacia la sociedad a la que pertenezco”.
Ese compromiso incluye el reconocimiento: García Canclini recibirá el 2 de diciembre el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2014 que concede el gobierno mexicano; pero también conlleva las dudas que surgen en el estudio y la reflexión: el sociólogo acaba de publicar El mundo entero como lugar extraño (Editorial Gedisa) en donde ha creído necesario hacer un alto y plantear la necesidad de encontrar una nueva forma de hacerse preguntas desde las ciencias sociales.
Néstor García Canclini

El filósofo se muestra preocupado, ve un panorama poco alentador, sombrío, que se distingue por la exclusión creciente, la agravada explotación económica y el descreimiento hacia la política y los políticos por parte de una sociedad que se siente cada vez más impotente. “Vivimos la ilusión de que la globalización nos acercaba, nos daba más acceso, no fue infundada porque efectivamente somos hoy mucho más interdependientes, pero no contamos con narrativas o teorías sociales suficientemente consistentes para explicar y abarcar este conjunto de datos. De ahí que vivamos esta inseguridad radicalizada, la multiplicación de guerras”.
¿Echamos campanas al vuelo?, se le pregunta.  “La antropología ha sido muy sensible a estas nuevas formas de interculturalidad irresueltas, pero se incrementan además con los procesos globalizadores; ahora en muchos países de occidente la propiedad del agua, de la luz, los bancos, las empresas son de capitales chinos, japoneses, muy lejanos con otra cultura laboral, con otra estrategia de expansión, no es fácil administrar esta nueva complejidad, es un desafío esplendido para la investigación pero también un desafío dramático para la convivencia”, dice.
Y si no hay convivencia, lo que impera es la violencia, un terror que en México y en el mundo se sostiene en la “informalidad” que ha alcanzado todo. “Uno de los desencadenantes de la violencia tan agresiva que hay en el capitalismo contemporáneo, no sólo en México, es la informalidad, la informalidad comenzó a ser reconocida hace muchas décadas en los estudios laborales como la fuerza de trabajo no regulada, que no disponía de salarios fijos, contratos durables y obligaba a vivir en la inestabilidad, pero esos sectores eran minoría, con los años han crecido, como vemos en México y casi toda Latinoamérica, la mayor parte de la población trabaja en la informalidad”.
García Canclini dice haberse impresionado después de descubrir en un estudio antropológico que los despachadores de gasolina no tienen salario y sólo perciben las propinas que reciben o que los empacadores (cerillos) de mercancías en el supermercado tampoco tienen un salario, pero ganan más con sus propinas que quienes atienden la caja. “Estas situaciones son generadores de malestar, disminución del consumo, desorganización social y protesta. La informalidad se ha filtrado a todas las áreas de la actividad social; en la política la mayor parte de los arreglos que hacen los gobernadores, los alcaldes, son oscuros, fuera de la legalidad; como lo vemos todos los días en los diarios. Los arreglos entre las empresas comunicacionales y los gobiernos también tienen lados ilegales o que no buscan el interés público. La informalidad nutre toda la vida social, se ha vuelto no un problema de gobierno solamente o de los que dirigen empresas, áreas públicas, sino de la sociedad que se ha habituado –una parte muy grande de ella– a hacer arreglos informales, a veces sólo informales, pero con mucha frecuencia también ilegales y esto hace que creamos cada vez menos en las instituciones, que muchos piensen que se puede ser impune ante la ilegalidad”.
A pesar de la situación, el sociólogo dice: “no estoy de acuerdo con algunos que dicen que está emergiendo de nuevo el México bárbaro, me parece una fórmula fácil que no abarca las causas sociales y económicas del desorden político y de la guerra que estamos viviendo” pero opina que es tiempo de plantear la pregunta de ¿hacia dónde queremos que camine México?
“Para saber hacia dónde valdría la pena caminar y deshacernos de esta situación tan violenta e insegura, se necesitan mejores diagnósticos; hemos tenido en los últimos sexenio y hasta la actualidad diagnósticos en los que se sobredimensiona el papel bélico, la corrupción de algunos grupos generalmente fuera del Estado, se atiende poco la corrupción que hay dentro del Estado, aunque los expertos digan que más del 70% de los ayuntamientos del país presentan colaboración con las mafias. Necesitamos un papel mayor de las ciencias sociales en la identificación de estas causas y en la búsqueda social, colectiva de soluciones. Evidentemente la gravedad de lo que está aconteciendo en México requeriría una comisión de la verdad internacional independiente y podría ser una de las vías para ir esclareciendo lo que sucede”
¿Qué le parece?
Por hoy vamos dejándolo aquí, nos vemos mañana cuando, si quién TODO lo puede nos lo permite, tengamos un número más de EL AJUSTE DE CUENTOS pero ahora y por favor ya no le haga usted más al cuento y ¡ya váyase a trabajar! ahhhh pero eso sí, trabaje mucho, pórtese bien, llévela suave y sea feliz
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