miércoles, 22 de enero de 2014

SU ÚLTIMO DÍA


Le recuerdo que esta no es una columna policiaca ni cosa que se le parezca pero, luego  de una pequeña discusión de café en torno a la ejecución de un paisano en Texas, quisiera, si usted me lo permite, tocar un poquito este interesante tema. Porque resulta que..  

Ayer, pese a que durante las últimas semanas la Junta de Perdones y Libertades Condicionales de Texas recibió miles de cartas pidiendo clemencia, ésta se la negó por unanimidad al mexicano Édgar Tamayo Arias, y los siete integrantes del organismo votaron en contra de recomendar al  gobernador de Texas, Rick Perry, el posponer la ejecución o conmutar la sentencia a 24 horas de que termine el plazo fijado para su ejecución por el homicidio de un policía en Houston, en 1994. Con esta decisión, la Junta despeja el camino para la ejecución e ignora las peticiones del gobierno de México, de Estados Unidos, de ex diplomáticos y de organismos internacionales de derechos humanos.

Desde luego que alguno de nuestros contertulios que no está de acuerdo con esta ejecución decía “¿Cómo es posible que a estas alturas del siglo XXI se sigan ejecutando personas?”.

Y es que en el siglo pasado (1994 cuando Tamayo mató al policía) y en este siglo también, el homicidio sigue siendo un delito y como tal debe castigarse. Respecto a la severidad del castigo, eso debemos dejarlo al ordenamiento que marcan las leyes Texanas y si en Texas la ley sigue mandando el “ojo por ojo y diente por diente” pues entonces no hay que andar por las calles matando policías (ni a nadie) porque puede usted salir ejecutado. ¿No le parece?.

La defensa de Tamayo argumentó que se le violaron sus derechos como extranjero, al haber sido detenido, procesado y sentenciado a muerte, sin notificar a autoridades de México, privándolo de una ayuda legal crítica que pudo haber cambiado el tipo de sentencia. El derecho de un reo extranjero a recibir la asistencia consular de su país está garantizada en el Tratado de la Convención de Viena Sobre Relaciones Consulares de 1963.

Abogados del mexicano pidieron a la Junta en diciembre, el recomendar clemencia al gobernador para que Tamayo tuviera la oportunidad de que una corte revisara la violación de sus derechos consulares y determinara si le había perjudicado para su sentencia capital.

Aquí cabe la pregunta ¿y porqué no reclamaron desde hace años la violación de sus derechos, como extranjero, a notificar a las autoridades mexicanas sobre su asunto a fin de contar con toda la ayuda legal que pudiera haber cambiado la sentencia?

En fin, hoy lo ejecutan y nada puede hacerse para cambiar esta decisión. El voto en contra de la junta disminuye la posibilidad de salvar la vida de Tamayo, aunque el gobernador Perry aún tiene la autoridad de frenar la ejecución por 30 días en un acto de clemencia ejecutiva pero eso solamente retrasaría el fatal final de Tamayo.

Tamayo, de 46 años, está programado a ser ejecutado mediante inyección letal a las 18:00 horas de hoy miércoles en la Unidad Carcelaria Walls, en Huntsville, Texas, por el asesinato del policía Guy P. Gaddis, en Houston, Texas, el 31 de enero de 1994. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

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Nos vemos mañana cuando tendremos un número más de EL AJUSTE DE CUENTOS mientras tanto llévela suave y pórtese bien.

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