miércoles, 10 de junio de 2015

GANÓ EL DIFUNTO EN MICHOACÁN - DICE JORGE FERNÁNDEZ - SE FUÉ HADAD

Esto que hoy le voy a contar es, aunque usted no lo crea, la puritita verdad y es, además, muy revelador del hartazgo de los electores hacia el sistema que una y otra y otra vez les ha fallado y que por esto han vuelto la mirada hacia otras opciones políticas. Es por esto que a pesar de la gran desventaja de no poder haber hecho una campaña en forma, el candidato de Morena que fue asesinado, usted seguramente lo recordará, el 14 de mayo en un mitin en Michoacán, Enrique Hernández, resultó electo en las elecciones de este domingo.
Hernández, postulado para la presidencia municipal de Yurécuaro, fue líder de autodefensas y había denunciado que los partidos de gobiernos anteriores permitieron la presencia del narcotráfico en el municipio. Su asesinato sucedió en complicidad del director de Seguridad Pública municipal, el subdirector de la misma dependencia y un elemento de esta corporación.
Según datos del PREP, con el 100% de las actas computadas, el candidato de Morena obtuvo el primer lugar de la elección con el 36.9% (3,954 votos), delante del priista Rogelio Alcalá, que registró el 26.7% (2,877 votos).
Por el homicidio de Enrique Hernández, dos personas fueron detenidas. En el ataque fueron heridas tres personas, una de ellas una menor de edad.
Ahora, el suplente del candidato ex autodefensa, Marco Antonio González, deberá tomar posesión en la alcaldía del municipio. Según ha declarado el suplente continuará con el plan de gobierno que tenía el abanderado de Morena.
¿Cómo estará la cosa en Michoacán que los votantes prefirieron a un difunto que a un “vivo”?
***
Ahora le voy a mostrar la columna de ayer que el destacado politólogo Jorge Fernández Menéndez tituló “El Bronco y otras delicias Electorales” que publicó Excélsior y que me parece que vale la pena leer. Ahí le va….
Don Jorge dice que: El desarrollo y los resultados de la jornada electoral del domingo no podrían haber sido mejores: un escenario donde se amplían el pluralismo y las distintas opciones; donde, más allá de triunfos y derrotas, nadie pierde todo y nadie gana todo; donde es notable la derrota política y social de los grupos violentos y donde la apuesta por el pluralismo, pero también por la gobernabilidad, es evidente.
Las elecciones confirmaron la existencia de un nuevo escenario político, con diferentes equilibrios, mayorías, grupos emergentes, un escenario que, por sobre todas las cosas, obliga a cambios profundos en los gobiernos y en la forma de gobernar, pero también en los partidos y hasta en la recién estrenada ley electoral.
Varios puntos son importantes: las elecciones se dieron en paz, y con una participación más alta que en todos los últimos comicios intermedios. Para ello fue fundamental el operativo de seguridad que se implementó en Guerrero, Oaxaca y otros estados, pero también esa participación ciudadana en los comicios, que le otorga al gobierno federal una base social para desmantelar las expresiones violentas y colocarlas en su justa dimensión, una dimensión en la cual el rechazo social hacia ella es clave, tanto que el PRI terminó ganando las elecciones en Guerrero y en Oaxaca.
Un capítulo decisivo en los nuevos equilibrios es que el PRI, con sus aliados del Verde y Nueva Alianza, mantiene e incluso amplía su mayoría en el Congreso. Es la primera vez, desde 1997, que un gobierno federal tiene mayoría legislativa en la segunda mitad de su administración. Para el presidente Peña es la oportunidad de avanzar en su agenda de reformas, recuperando como punto clave la Reforma Educativa, sabiendo que tiene ese respaldo legislativo.
A nivel local, el equilibrio también se rompió. La mayoría de las nueve gubernaturas que estaban en disputa, se las distribuyeron entre el PRI (que se quedaría con cinco) y el PAN (con dos), pero con alternancia en Sonora y Querétaro, pero también con un triunfo, que habrá que leer y seguir con mucha atención, del independiente Jaime Rodríguez en Nuevo León. Para el presidente Peña Nieto no deja de ser importante haber ganado el Estado de México y comenzar a recuperar posiciones en el DF.
El fenómeno de Jaime Rodríguez El Bronco, en Nuevo León, merece, sin duda, una atención especial. Terminó ganando por un amplio margen, con un respaldo clarísimo de distintos grupos empresariales y de poder: es un hecho, es legítimo y hay que destacarlo, porque sin ello ningún candidato independiente puede trascender. Las preguntas son: ¿qué se puede esperar de Rodríguez, una vez en el poder?, ¿con quiénes gobernará?, ¿qué tanto se puede avanzar sin un grupo parlamentario detrás y si se terminará concentrando en venganzas del pasado o encarará el futuro? Aquí dijimos que El Bronco nos generaba desconfianza, porque es un candidato que no se ha definido en, prácticamente, ningún tema, salvo la oposición al PRI y, sobre todo, al gobierno de Rodrigo Medina. Las primeras declaraciones de Rodríguez han sido cautas, pero no se han apartado de esa lógica argumental. Por lo pronto, un triunfo tan amplio le otorga un enorme margen de legitimidad. En lo personal, El Bronco me recuerda mucho más a un Vicente Fox que a un López Obrador. Habrá que ver si se parece más al primero que al segundo.
El triunfo de Rodríguez es un tema que deben reflexionar en el PAN. La elección no fue buena para Gustavo Madero: se quedó casi seis puntos debajo de lo que obtuvo Josefina Vázquez Mota en el 2012, y si en el 2009 el mismo grupo que encabeza hoy el PAN, el suyo, exigió la renuncia de Germán Martínez, porque había ganado “sólo” 142 diputados, ahora, en el más optimista de los escenarios ganarán “sólo” 116. Se podrá argumentar que ganó dos gubernaturas: Baja California Sur y, sobre todo, Querétaro; pero Carlos Mendoza Francisco Domínguez son candidatos notoriamente calderonistas. Y el maderismo perdió, en forma notable, Sonora (lo de Padrés debe ser dolorosísimo para su proyecto) y Nuevo León, donde incluso Josefina había ganado. Y una figura clave en ello fue Fernando Elizondo, que renunció al PAN, como muchos otros panistas, por profundos desacuerdos con el maderismo. Sin la ruptura del PAN (y su descomposición política local), el triunfo de Rodríguez hubiera sido imposible.
Otro capítulo notable de esta elección es cómo quedan en el medio de la tabla cuatro partidos: el PRD, que tuvo una mala elección, Morena, el Verde y, sorprendentemente, Movimiento Ciudadano, que se benefició de una enorme cantidad de votos en Jalisco y en Nuevo León (con Alfaro y Rodríguez). Y, muy cerca de ellos, Nueva Alianza (indispensable para que el PRI tenga la mayoría en el Congreso) y, más atrás, pero con una bancada que puede llegar a los diez diputados, Encuentro Social. La cantidad de alianzas y acuerdos que se pueden tejer, de aquí al 2018, en ese escenario, es casi inabarcable.
Y, si me lo permiten, yo le concedo razón.
***

Ya para irnos le cuento que José Hadad Stefano, el azul más azul de todos los azules del Estado, les dijo a sus correligionarios “aquí tienen su violín, yo ya no toco”. Pero si bien Hadad ya no tocará al ritmo de los azules, también es cierto que todavía seguirá tarareando la tonada que durante años cantó ya que se quedó con la regiduría, plurinominal, que obtuvo al cobijo de su “ex-partido” ¿Qué le parece?
Así las cosas mejor vamos dejándolo aquí, nos vemos mañana, hora y lugar de costumbre cuando tengamos, si quién TODO lo puede nos lo permite, un número más de EL AJUSTE DE CUENTOS pero ahora y por favor ya no le haga usted más al cuento y ¡ya váyase a trabajar! ¿no le parece? no vaya siendo la de malas porque entonces sí que ya la….  


No hay comentarios:

Publicar un comentario